Pavimentos

El cambio climático ya está dentro del diseño de pavimentos flexibles urbanos

Diseñar con el clima histórico como única referencia aumenta el riesgo de ahuellamiento, daño por humedad y pérdida acelerada de servicio.

Hassan López · Director de Selloflex6 de julio de 20269 min de lectura
Carretera asfáltica al atardecer

Durante décadas, gran parte del diseño vial se apoyó en una premisa implícita: el clima del futuro se parecería suficientemente al clima del pasado. Esa hipótesis ya no es cómoda. El IPCC reporta un aumento de los extremos de calor en Norteamérica y proyecta olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas; para México, además, existe evidencia de incremento en la intensidad y frecuencia de eventos de precipitación intensa, aunque la precipitación media puede disminuir en regiones del noroeste. Esta aparente contradicción es exactamente el tipo de señal que obliga a diseñar con mayor precisión: una zona puede volverse más árida en promedio y, al mismo tiempo, recibir tormentas más concentradas.

El primer frente de riesgo: temperatura de pavimento

El cemento asfáltico es un material viscoelástico. A alta temperatura disminuye su rigidez y la mezcla se vuelve más susceptible a deformación permanente; a baja temperatura aumenta la rigidez y crece el riesgo de agrietamiento térmico. El sistema de Grado de Desempeño (PG) existe precisamente para relacionar el ligante con un rango de temperaturas de servicio. La propia normativa mexicana define el Grado PG como el rango de temperatura máxima a mínima en el que un cemento asfáltico debe desempeñarse satisfactoriamente, y señala que la selección debe considerar clima, tránsito y velocidad de operación.

Por eso, una ciudad que hoy opera cerca del límite superior de su selección de ligante no debería asumir que la misma solución conservará el mismo margen de seguridad durante los próximos 15 o 20 años. Un ajuste de PG puede ser pertinente, pero no debe convertirse en una receta automática. Un ligante excesivamente rígido puede mejorar la resistencia al ahuellamiento y, simultáneamente, penalizar el comportamiento a fatiga o a bajas temperaturas. La decisión correcta se toma a nivel de sistema: ligante, granulometría, vacíos, espesor, tránsito, velocidad y temperatura.

El segundo frente: el agua no falla solamente la superficie

Una tormenta intensa no daña una calle únicamente porque “moja el asfalto”. El problema real aparece cuando el agua encuentra rutas de ingreso: juntas abiertas, grietas, bordes sin confinamiento, drenaje superficial deficiente o capas granulares saturables. La humedad puede debilitar la adherencia asfalto-agregado, reducir la capacidad de soporte de la base y subrasante, acelerar bombeos de finos y convertir una deficiencia menor en una falla estructural.

En proyectos urbanos, el drenaje suele tratarse como una disciplina separada del pavimento. Ese enfoque es costoso. La resiliencia exige que pendientes, captación, continuidad hidráulica, nivel freático, susceptibilidad a inundación y sellado de interfaces se revisen en la misma mesa donde se decide la mezcla. Una mezcla de alto desempeño colocada sobre una estructura que permanece saturada es una inversión con protección incompleta.

Un procedimiento de diseño climáticamente informado

  1. Caracterizar el clima de proyecto con datos recientes y, cuando la vida útil lo justifique, escenarios de temperatura y precipitación extrema, no solo promedios históricos.
  2. Convertir esa información en temperaturas de pavimento y revisar el margen del Grado PG. Herramientas como LTPPBind muestran el principio: la selección del ligante debe ser climática, probabilística y sensible al tránsito.
  3. Revisar tránsito pesado, velocidad y canalización de cargas. Un carril de autobuses, una zona de frenado o un acceso logístico pueden requerir una respuesta distinta a la de un carril urbano de flujo continuo.
  4. Validar el diseño de mezcla frente a los mecanismos dominantes: rodera, daño por humedad, fatiga y, donde aplique, agrietamiento térmico.
  5. Diseñar el manejo del agua como parte de la estructura: pendientes, juntas, sellos, drenaje de capas y condición de subrasante.
  6. Cerrar el ciclo con control de construcción. Una mezcla correctamente diseñada puede perder desempeño si se coloca con baja densidad, segregación o juntas permeables.

Lo que debe cambiar en la especificación

Para un propietario público o privado, la adaptación climática empieza en las bases técnicas. En lugar de pedir únicamente un tipo de mezcla y un espesor, la especificación debe declarar qué riesgos se quieren controlar y qué evidencia se usará para aceptarlos. La actualización 2025 de la norma SICT para calidad de mezclas asfálticas ya incorpora, para mezclas densas diseñadas por desempeño, parámetros como susceptibilidad al daño por humedad, deformación permanente en rueda cargada de Hamburgo y, para ciertos niveles de tránsito, módulo dinámico o evaluación de fatiga por proyecto. Esa dirección es importante: pasar de describir componentes a verificar comportamiento.

RiesgoPregunta de diseñoEvidencia útil
Calor extremo¿El sistema ligante-mezcla mantiene margen frente a deformación permanente?Selección PG, ensayo de rodera, densidad y control de vacíos.
Lluvia intensa¿El agua puede entrar o permanecer en la estructura?TSR/daño por humedad, pendientes, drenaje, sellado de juntas y grietas.
Tránsito pesado lento¿Existe esfuerzo cortante elevado en zonas de frenado o arranque?PG ajustado por tráfico/velocidad y prueba de desempeño.
Variabilidad futura¿La solución conserva margen durante la vida de diseño?Escenarios climáticos, sensibilidad y estrategia de mantenimiento.

Conclusión

El cambio climático transforma el diseño vial en un problema de gestión de riesgo. La respuesta profesional no es sobredimensionar indiscriminadamente, sino identificar el mecanismo de daño que más probablemente limitará la vida del pavimento y asignar desempeño donde genera valor. Las ciudades que incorporen clima, agua y tránsito a la selección de materiales reducirán intervenciones reactivas y estarán comprando resiliencia, no solamente toneladas de mezcla.

Referencias técnicas

  1. IPCC. Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Chapter 14 - North America.
  2. FHWA. Long-Term Pavement Performance Bind Online / LTPPBind Online User Guide, FHWA-HRT-17-010.
  3. SICT. N·CMT·4·05·004/05, Calidad de Materiales Asfalticos - clasificación por Grado de Desempeño (PG).
  4. SICT. N·CMT·4·05·003/25, Calidad de Mezclas Asfalticas para Carreteras.
Hassan López — Director de Selloflex

Acerca del Autor

Hassan López

DIRECTOR EN SELLOFLEX

Especialista en mantenimiento carretero, pavimentos asfálticos, sellado de grietas, tratamiento de juntas y conservación de infraestructura vial. Director de la empresa Selloflex.

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